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Las siestas del bebé no son un extra, ni un capricho, ni un pequeño descanso añadido. Son parte esencial de su descanso total. Sin ellas, el equilibrio se rompe: el bebé llega sobrecansado al final del día, está más irritable, y a menudo incluso duerme peor por la noche. No, no es un mito. El exceso de cansancio no les hace dormir más. Muchas veces, hace justo lo contrario.

Ahora bien, ¿cuántas siestas necesita un bebé según su edad? ¿Hay una norma? ¿Un horario ideal?

Lo cierto es que no hay recetas mágicas. Pero sí hay patrones, señales, y márgenes de referencia que pueden ayudarte a entender qué necesita tu bebé en cada etapa. Y, sobre todo, cómo acompañarlo sin caer en rutinas rígidas ni exigencias imposibles.

Este artículo no pretende darte una tabla inamovible. Pretende ayudarte a observar con calma, entender con confianza y actuar con respeto.

Sí, tu bebé necesita siestas… pero no, no hay una fórmula mágica

En esta guía no vas a encontrar una tabla exacta con horarios inflexibles. Tampoco frases del tipo “si no duerme dos horas, algo está mal”.

Vas a encontrar orientación basada en la experiencia, en el desarrollo real de los bebés y en lo que de verdad ocurre en el día a día de muchas familias. Sin juicios, sin dogmas, sin promesas vacías.

Te explicaré cuántas siestas suelen necesitar los bebés según su edad, cómo evolucionan, qué señales indican que algo puede necesitar ajustes y qué hacer cuando las cosas no van como esperabas.

Cómo cambian las siestas del bebé según la edad (y qué señales observar)

De 0 a 3 meses: dormir cuando lo necesita, sin mirar el reloj

Durante las primeras semanas de vida, el sueño es un reflejo puro de necesidad. El bebé duerme y se despierta sin seguir ningún patrón horario. Sus ritmos circadianos todavía no se han desarrollado, así que alterna sueño y vigilia en ciclos muy cortos, tanto de día como de noche.

Lo más habitual es que realice entre 4 y 6 siestas al día. Algunas muy breves, otras más largas, muchas veces dormido en brazos, al pecho, en movimiento o incluso comiendo. Es totalmente normal.

Aquí lo importante no es establecer horarios, sino responder con sensibilidad a las señales de sueño. Si ves que tu bebé empieza a estar menos activo, baja la mirada, se queda callado o bosteza, ofrécele un entorno tranquilo para descansar. No esperes al llanto. Llegar al llanto es llegar tarde.

El objetivo en esta etapa no es controlar el sueño, sino observarlo y acompañarlo. No hay siestas “bien hechas” ni horarios ideales. Solo necesidades cambiantes que hay que atender con disponibilidad y sin prisas.

De 4 a 6 meses: primeros ritmos, más o menos definidos

A partir de los 4 meses, los bebés empiezan a mostrar una cierta estructura de sueño más clara, aunque sigue siendo muy variable. Muchas familias notan que el bebé ya distingue mejor el día de la noche, y que tiene periodos más definidos de vigilia y descanso durante el día.

Lo habitual es que realice 3 o incluso 4 siestas. La primera, por la mañana temprano. La segunda, más larga, hacia el mediodía. La tercera, por la tarde, y en algunos casos una cuarta si el bebé se acuesta muy tarde.

Es buen momento para empezar a incorporar rutinas suaves antes de dormir: bajar un poco las luces, reducir estímulos, cambiar el pañal, cantar una canción o simplemente ofrecer un rato de brazos tranquilos. Repetir gestos y ambientes ayuda al bebé a anticipar que es hora de dormir.

No es necesario seguir un reloj estricto. Pero sí puede ayudarte prestar atención a los tiempos que aguanta despierto entre siesta y siesta. En esta etapa, suelen tolerar unos 90 minutos antes de necesitar volver a dormir.

De 6 a 9 meses: hacia la transición de 3 a 2 siestas

En esta etapa, muchos bebés empiezan a consolidar mejor el sueño nocturno y necesitan un poco menos de sueño diurno. Aunque todavía hay bebés que hacen 3 siestas, otros empiezan a rechazar la tercera, especialmente si las anteriores han sido largas o si se despiertan tarde por la mañana.

Algunos indicadores de que tu bebé podría estar listo para pasar de tres a dos siestas:

  • Rechaza sistemáticamente la última siesta de la tarde.
  • Duerme bien con solo dos siestas y está contento y activo durante el día.
  • Si hace tres siestas, le cuesta mucho dormirse por la noche o se despierta más temprano por la mañana.

Durante esta transición, es habitual que unos días necesite tres siestas y otros solo dos. No hace falta decidir de forma tajante. Puedes ir adaptándote al ritmo del bebé y dejar que te guíe. Observa su estado general, su humor y su nivel de actividad.

Si todavía parece necesitar tres siestas, ofrécelas. Si ves que ya no las quiere, respeta ese cambio.

De 10 a 14 meses: dos siestas con horarios más estables

Entre los 10 y los 14 meses, la mayoría de los bebés hacen dos siestas diarias. Suele haber una primera siesta por la mañana, más corta, y otra después de comer, más larga y profunda.

A esta edad, muchos bebés tienen horarios más previsibles y una estructura de día más definida. Pero eso no significa que todas las siestas salgan perfectas.

Algunos días duermen menos. Otros, más. Hay días que cuesta dormirles. Y todo eso entra dentro de lo normal.

Si tu bebé empieza a rechazar la siesta de la mañana, no te apresures a eliminarla. A veces basta con acortarla o desplazarla un poco. Lo importante es no suprimirla de golpe, porque puede desequilibrar todo el día.

Las dos siestas siguen siendo necesarias para la mayoría de los bebés de esta edad. Acompañarlas con rutinas, entornos tranquilos y presencia es clave para que puedan sostenerse en el tiempo.

De 15 a 18 meses: transición a una sola siesta

Entre los 15 y los 18 meses suele producirse la transición a una sola siesta. Algunos bebés hacen este cambio más pronto, otros más tarde. No hay prisa. Y no hay un momento exacto que funcione para todos.

Lo que sí suele pasar es que empiezan a rechazar la siesta de la mañana o a dormir menos por la tarde si han dormido mucho antes. En esos casos, puedes probar a ofrecer una sola siesta hacia mediodía, entre las 12:00 y las 13:00, de una duración aproximada de 1.5 a 2 horas.

Durante esta transición, es normal que algunos días duerman dos veces y otros solo una. También es habitual que estén más cansados o irritables algunos días. La clave está en observar, ajustar y ofrecer compensaciones si lo necesitan.

Si un día no duerme siesta pero está muy cansado por la tarde, puedes adelantar la hora de dormir por la noche o preparar una rutina más relajada desde media tarde para ayudarle a descansar mejor.

De 2 a 3 años: una siesta… o ninguna

A partir de los 2 años, muchos niños mantienen una siesta al día. Otros empiezan a prescindir de ella, sobre todo si entran en la escuela infantil o tienen mucha actividad física por la mañana.

No todos los niños la eliminan al mismo tiempo. Algunos siguen necesitando esa siesta para mantener un buen estado de ánimo. Otros no la hacen, pero duermen más horas por la noche. Y algunos días simplemente se quedan dormidos sin avisar.

Si tu hijo o hija ya no quiere dormir siesta pero ves que llega muy cansado a la tarde, prueba a ofrecer un rato de pausa: cuentos, luz tenue, juegos tranquilos o incluso un poco de contacto piel con piel. No es exactamente dormir, pero permite que el sistema nervioso descanse.

Y si aún hace siesta, pero empieza a costarle mucho dormirse por la noche, quizá convenga ir reduciendo su duración.

Qué hacer si las siestas no salen “como deberían”

Una de las preocupaciones más frecuentes es cuando el bebé hace siestas muy cortas o irregulares. “Solo duerme 20 minutos”. “No consigo que se quede dormido por la tarde”. “Duerme en brazos pero se despierta al dejarlo”.

Aquí es importante recordar que no todos los bebés duermen igual. Y que las siestas cortas son muy comunes, sobre todo durante los primeros meses.

Aun así, si las siestas son demasiado breves o fragmentadas y el bebé no parece descansar bien, conviene revisar algunas cosas:

  • ¿Está durmiendo en un entorno tranquilo, con poca luz y sin demasiados estímulos?
  • ¿Hacemos alguna rutina previa que le prepare para descansar?
  • ¿Llega demasiado cansado a la hora de dormir y le cuesta desconectar?
  • ¿Las siestas ocurren siempre en movimiento (paseo, cochecito, brazos) y no logramos que profundice?

Pequeños cambios en el entorno o en los momentos previos a la siesta pueden marcar una gran diferencia. Pero si sientes que has probado muchas cosas y nada funciona, no estás sola. Puedes pedir acompañamiento profesional.

Dormir bien también se aprende… y se acompaña

Las siestas forman parte del descanso saludable. No son un capricho, ni un premio, ni un castigo. Son una necesidad biológica. Pero como todo lo relacionado con el sueño infantil, no siempre son fáciles.

Lo importante no es cumplir con una norma externa, sino observar con calma, atender con empatía y sostener con respeto. Sin forzar. Sin comparar. Sin prisa.

Si sientes que las siestas se han convertido en una batalla diaria, si hay mucha tensión en casa alrededor del descanso, o si simplemente no sabes por dónde empezar, puedo ayudarte.

Visita mi página de asesoría personalizada y cuéntame tu situación. Juntas podemos encontrar una forma de acompañar el descanso de tu bebé que se adapte a vuestra realidad.

Porque dormir bien también se enseña. Y también se aprende.


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