Alimentación Infantil (1–3 años) Consulta especializada para niños con neofobia alimentaria, selectividad alimentaria y huelgas de hambre
Acompañamiento personalizado para comprender qué está ocurriendo durante las comidas y adaptar las recomendaciones a vuestro hijo y a vuestra realidad familiar.
Enfermera y nutricionista especializada en alimentación infantil
Acompañamiento experto y cercano
Más de 1.500 familias acompañadas en Madrid
Consulta a domicilio y online
¿Las comidas se han convertido en un momento de preocupación?
Tu hijo antes comía bien y ahora parece rechazar casi todo.
Cada comida termina en una negociación.
Has probado de todo y sientes que cada vez es peor.
Quizá incluso te preocupa que coma muy poco o que no esté ganando peso como debería.
¿Te resulta familiar alguna de estas situaciones?
Cuando la alimentación se convierte en una preocupación diaria, una orientación profesional puede ayudaros a entender qué está ocurriendo.
Tu hijo tiene entre 1 y 3 años y ha dejado de comer lo que antes aceptaba sin problema.
Solo come cuatro o cinco alimentos y rechaza cualquier cosa nueva.
Mi hijo solo quiere comer pasta, arroz o pan.
Las comidas se han convertido en una batalla diaria que agota a toda la familia.
Llevas semanas preocupada porque no gana peso o come muy poca cantidad.
Sientes que has probado todo y nada funciona de forma estable.
Tu hijo tiene una alergia o intolerancia diagnosticada y necesitas orientación para organizar su dieta.
El pediatra os ha derivado a un especialista en alimentación y no sabéis por dónde empezar.
Si te reconoces en alguna de estas situaciones, puedo ayudarte.
Sí, necesito ayudaQué podemos trabajar en la consulta
Cada caso es diferente. Pero estos son los temas que abordamos con mayor frecuencia en esta etapa:
Neofobia alimentaria: cuando tu hijo rechaza probar alimentos nuevos
Muchos niños entre 1 y 3 años desarrollan un rechazo natural hacia los alimentos desconocidos.
A esto lo conocemos como neofobia alimentaria.
Aunque suele formar parte del desarrollo normal, cuando no sabemos cómo actuar puede terminar aumentando el rechazo.
Durante la consulta aprenderéis estrategias prácticas para presentar alimentos nuevos sin presiones, respetando el desarrollo del niño y favoreciendo una relación positiva con la comida.
Selectividad alimentaria y picky eater
Más allá de la neofobia, algunos niños presentan un patrón de selectividad más amplio: rechazan alimentos por su textura, color, olor o presentación. A esto se le conoce habitualmente como picky eater o niño selectivo con la comida.
Trabajamos estrategias de exposición gradual, cambios en el entorno de la comida y rutinas que reducen la presión en la mesa.
Huelgas de hambre y disminución del apetito
Hay periodos en los que parece que un niño deja de comer prácticamente de un día para otro.
Esto suele generar mucha ansiedad en las familias.
Valoraremos si se trata de una situación propia del desarrollo, de una etapa transitoria o si existe algún factor que esté interfiriendo en la alimentación.
Además, aprenderéis cómo actuar sin recurrir a estrategias que puedan empeorar el problema.
Alimentación en niños con alergias e intolerancias alimentarias
Cuando existen alergias alimentarias, como la APLV, alergia al huevo, frutos secos u otros alimentos, la alimentación suele generar todavía más incertidumbre.
Durante la consulta adaptaremos las recomendaciones a las necesidades específicas de vuestro hijo para que pueda mantener una alimentación equilibrada, segura y adecuada para su desarrollo.
Qué incluye la consulta
Historia clínica individualizada: analizamos en detalle la situación de tu hijo: qué come, cuánto come, cuándo empezaron las dificultades, qué estrategias habéis probado y cuál es el impacto en la dinámica familiar.
Observación directa (consulta a domicilio): en la consulta presencial, puedo ver cómo se desarrolla la comida de tu hijo en su entorno habitual. Cómo se sienta, cómo reacciona ante los alimentos, qué ocurre cuando aparece algo nuevo. Esa información es clave para hacer recomendaciones realmente ajustadas a vuestro caso.
Valoración completa y personalizada, sin juicios ni culpabilizar a la familia: mi objetivo es entender vuestra situación real y trabajar desde ahí.
Estrategias prácticas y aplicables: pautas concretas que podéis empezar a aplicar desde el día siguiente, adaptadas a vuestra forma de vida y a las características de vuestro hijo.
Resolución de todas vuestras dudas.
Documentación posterior: recibes un resumen con las pautas trabajadas, recursos de referencia y bibliografía actualizada.
Consulta presencial a domicilio u online.
Elige la modalidad que mejor se adapte a vuestra familia
Consulta presencial a domicilio
Ideal para familias de Madrid y alrededores
Si prefieres una atención completamente personalizada en vuestro propio hogar, me desplazo hasta vuestro domicilio para acompañaros sin que tengáis que preocuparos por desplazamientos ni esperas.
Además, cuando la consulta se realiza en casa puedo observar aspectos que resultan muy útiles para ofrecer recomendaciones todavía más ajustadas a vuestra realidad:
Cómo se desarrollan las comidas.
La postura del niño durante la alimentación.
Los utensilios que utiliza.
El ambiente familiar.
Los hábitos que ya tenéis establecidos.
Toda esa información me permite ofrecer recomendaciones mucho más personalizadas y adaptadas a vuestra realidad.
Duración aproximada: 90 minutos.
Ver consulta presencialConsulta online
Para familias de cualquier lugar de España
Si vivís fuera de Madrid o preferís realizar la consulta desde casa, la modalidad online os permitirá recibir exactamente el mismo acompañamiento profesional mediante videollamada.
Resolveremos todas vuestras dudas y elaboraremos un plan completamente adaptado a vuestro hijo.
Tendréis exactamente el mismo acompañamiento profesional que en una consulta presencial, con la ventaja de realizarla desde casa.
Duración aproximada: 60 minutos.
Ver consulta onlineComprender lo que ocurre para afrontar esta etapa de una forma diferente
Más allá de resolver las dudas del momento, mi objetivo es que terminéis la consulta con la tranquilidad y la confianza necesarias para afrontar esta etapa de una forma diferente.
Después de la consulta sabréis:
Qué está ocurriendo realmente.
Por qué vuestro hijo come de esa manera.
Qué cambios merece la pena hacer y cuáles no.
Cómo actuar cuando rechaza un alimento.
Cómo introducir nuevos alimentos sin generar más rechazo.
Cómo mejorar el ambiente durante las comidas.
Qué estrategias podéis aplicar en vuestro día a día.
El objetivo no es únicamente que vuestro hijo coma mejor. Es ayudaros a recuperar la tranquilidad y disfrutar de nuevo de las comidas en familia.
Por qué confiar en mí para acompañaros en esta etapa
Una visión mucho más allá de la alimentación
Mi formación como enfermera especializada en nutrición materno-infantil me permite valorar mucho más que qué alimentos come un niño.
Durante la consulta también tengo en cuenta aspectos fundamentales como:
Su crecimiento y evolución.
Sus antecedentes médicos.
Posibles alergias o intolerancias alimentarias.
El desarrollo motor y la capacidad para comer de forma autónoma.
La dinámica familiar durante las comidas.
Porque la alimentación infantil nunca puede entenderse de forma aislada. Forma parte del desarrollo global del niño.
Recomendaciones basadas en evidencia científica
La nutrición infantil evoluciona constantemente.
Por eso mantengo una formación constante para ofrecer recomendaciones actualizadas según la evidencia científica disponible y las guías de referencia nacionales e internacionales.
Mi objetivo no es repetir modas.
Mi objetivo es ayudarte a tomar decisiones con información rigurosa, adaptada a vuestra casa y explicada de forma sencilla para que podáis aplicarla con seguridad en el día a día.
Sin juicios. Sin culpas. Sin presiones.
Muchas familias llegan a consulta sintiendo que han hecho algo mal.
Han recibido consejos contradictorios.
Han probado estrategias que no han funcionado.
O simplemente sienten que ya no saben qué hacer.
Quiero que desde el primer momento sepas que este es un espacio donde nadie va a juzgaros.
Mi papel no es decirte lo que deberías haber hecho.
Mi papel es acompañarte, comprender vuestra situación y ayudaros a recuperar la tranquilidad durante las comidas.
Un plan adaptado exclusivamente a vuestro hijo
No existen dos niños iguales.
Por eso tampoco existen dos consultas iguales.
Cada recomendación se adapta a:
La edad del niño.
Su desarrollo.
Sus hábitos alimentarios.
Sus gustos.
Sus dificultades.
La rutina familiar.
Los objetivos que queréis conseguir.
Porque lo que funciona para una familia no siempre funciona para otra.
Lo que dicen otras familias
Confianza y profesionalidad en el acompañamiento durante las dificultades de alimentación infantil.
Nuestro hijo comía de todo hasta que llegó más o menos al año y medio. De repente empezó a rechazar alimentos que antes le encantaban y cada semana parecía que comía menos cosas. No entendíamos qué había pasado y empezábamos a preocuparnos. Tania nos explicó que estaba atravesando una etapa de neofobia alimentaria y nos enseñó cómo actuar sin obligarle ni convertir cada comida en una pelea. Entender que no lo estábamos haciendo mal nos quitó un peso enorme de encima. Gracias por ayudarnos a que nuestro bebé vuelva a comer.
Pedimos ayuda porque nuestro hijo de 20 meses había empezado a comer poquísimo y estábamos obsesionados con que terminara el plato. Cada comida era negociar, distraerle o acabar ofreciéndole otra cosa con tal de que comiera algo. Tania revisó con nosotros su alimentación y nos ayudó a entender cuánto necesita realmente un niño a esta edad. Dejamos de perseguirle con la cuchara y de medir el éxito por lo que quedaba en el plato. En casa ha cambiado muchísimo el ambiente a la hora de comer.
Habíamos llegado a un punto en el que sentarnos a comer con nuestro hijo de 2 años era agotador. Si no quería comer empezábamos con el “solo una cucharada más”, los premios, las negociaciones… y al final todos terminábamos enfadados. Tania nos hizo ver muchas cosas que estábamos haciendo con la mejor intención, pero que estaban aumentando la presión en las comidas. Cambiamos nuestra forma de acompañarle y poco a poco hemos conseguido que sentarnos a la mesa vuelva a ser un momento agradable en familia. Nos habría venido genial saber todo esto mucho antes.
Preguntas frecuentes sobre Alimentación Infantil (1–3 años)
Información clara para comprender mejor esta etapa y saber cuándo puede ser necesaria una valoración profesional.
¿Qué es la neofobia alimentaria y cuándo es un problema?
La neofobia alimentaria es el rechazo a los alimentos nuevos o desconocidos. Es muy frecuente entre los 2 y los 5 años y tiene una base evolutiva: forma parte del desarrollo normal del niño. Se convierte en un problema cuando es tan intensa que limita significativamente la variedad de la dieta, compromete el aporte nutricional o genera un conflicto familiar importante y sostenido en el tiempo.
¿Qué es un niño «Picky Eater»?
Se conoce como Picky Eater al niño que acepta un número muy limitado de alimentos y rechaza de forma persistente otros muchos.
No todos los niños selectivos presentan un problema de alimentación, por lo que es importante valorar cada caso de forma individual.
¿Qué diferencia hay entre la neofobia alimentaria y la selectividad alimentaria?
La neofobia alimentaria es el rechazo a probar alimentos nuevos.
La selectividad alimentaria implica aceptar únicamente un número reducido de alimentos, incluso aunque algunos ya sean conocidos.
Aunque pueden aparecer juntas, no son exactamente lo mismo.
¿Es normal que un niño de 2 años deje de comer bien?
Sí. Entre los 18 meses y los 3 años muchos niños atraviesan una etapa de mayor autonomía y comienzan a rechazar alimentos que antes aceptaban sin dificultad. Esto suele coincidir con la aparición de la neofobia alimentaria. Aunque es un proceso frecuente, existen estrategias basadas en evidencia científica que ayudan a acompañarlo sin aumentar el rechazo hacia la comida.
¿Qué es una huelga de hambre en un niño de 1-3 años?
Una huelga de hambre es un periodo en el que el niño reduce de forma significativa la cantidad que come. Es frecuente en esta etapa y suele coincidir con fases de crecimiento más lento, erupciones dentales, cambios en la rutina o la aparición de nuevas habilidades. En la mayoría de los casos es temporal y no compromete el estado nutricional del niño. En la consulta diferenciamos las huelgas de hambre normales de las reducciones de ingesta que requieren seguimiento más estrecho.
¿Cuánto puede durar una huelga de hambre en un niño?
Las huelgas de hambre suelen ser temporales y pueden aparecer durante procesos como la salida de los dientes, enfermedades leves, cambios en la rutina o determinadas fases del desarrollo. En la mayoría de los casos no representan un problema grave. Sin embargo, si se prolongan, afectan al crecimiento o generan mucha ansiedad en la familia, conviene realizar una valoración para identificar la causa y establecer un plan de actuación.
Mi hijo no gana peso. ¿Cuándo debo preocuparme?
La velocidad de ganancia de peso disminuye de forma natural a partir del año de vida. Un niño que come poca variedad o poca cantidad puede no estar cubriendo sus necesidades calóricas y nutricionales de forma óptima. Si el pediatra ha detectado que la curva de peso se está desviando o ha derivado a un especialista, es el momento de hacer una valoración nutricional individualizada. En la consulta analizamos qué está comiendo el niño, qué está faltando y cómo mejorar el aporte nutricional de forma práctica.
¿Cómo puedo hacer que mi hijo pruebe alimentos nuevos sin que sea una batalla?
La presión en la comida es contraproducente: aumenta el rechazo y genera más conflicto. Las estrategias que mejor funcionan están basadas en la exposición repetida sin presión, la presentación gradual de alimentos nuevos junto a alimentos seguros, la participación del niño en la preparación de la comida y la modificación del entorno de la comida. En la consulta trabajamos qué estrategias son más adecuadas para la situación concreta de cada familia.
¿Trabajas con niños con APLV u otras alergias alimentarias?
Sí.
Adapto todas las recomendaciones a las necesidades específicas de cada niño para garantizar una alimentación equilibrada y segura.
¿Mi hijo come muy poco, debería preocuparme?
Es habitual que entre los 12 meses y los 3 años el apetito disminuya respecto al primer año de vida, ya que el ritmo de crecimiento es más lento. Sin embargo, si vuestro hijo rechaza la mayoría de los alimentos, pierde peso, su crecimiento se estanca o las comidas se han convertido en una fuente constante de preocupación, es recomendable realizar una valoración profesional. En la consulta analizaremos si se trata de una situación propia del desarrollo o si existe algún factor que requiera una intervención específica.
Empieza la Alimentación Complementaria sabiendo que lo estás haciendo bien
Los primeros alimentos de tu bebé deberían ser una experiencia para disfrutar, descubrir y compartir.
Si buscas un acompañamiento cercano, completamente personalizado y basado en evidencia científica, estaré encantada de ayudaros.
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